IA y empleo: ¿destrucción de puestos o creación de nuevas oportunidades?

Ni destrucción total ni “lluvia de empleos” automática: la IA está haciendo las dos cosas a la vez. Está destruyendo y degradando ciertos puestos, pero también está creando oportunidades y subiendo el valor de quienes se adaptan. La clave es quién gana, quién pierde y qué tan rápida es la transición.

Resumiendo la evidencia más reciente (2025–2026):

  • A corto plazo se ve más destrucción visible (despidos, freno a contrataciones), sobre todo en tareas rutinarias y puestos de entrada.
  • A medio plazo, los datos globales señalan creación neta de empleo y aumento de salarios en sectores que adoptan IA de forma intensiva, siempre que haya reskilling.
  • El resultado final depende menos de la tecnología y más de políticas públicas, estrategias empresariales y capacidad de adaptación de los trabajadores.

A continuación, el desglose.


1. ¿Qué dicen los datos globales más serios?

WEF: muchas pérdidas, aún más creaciones (si se gestiona bien)

El Foro Económico Mundial, en sus modelos 2025–2030, estima que la IA y tecnologías afines podrían:

  • Desplazar unos 92 millones de empleos en el mundo,
  • Pero crear alrededor de 170 millones de nuevos puestos, dando un saldo neto de +78 millones de empleos hacia 2030.

Es decir, hay destrucción masiva de puestos concretos, pero el sistema también genera más plazas nuevas de las que elimina, si se logra reconvertir a la gente.

PwC: no se ve destrucción neta… pero sí un cambio brutal de perfiles

El “Global AI Jobs Barometer 2025” de PwC, basado en casi mil millones de ofertas de empleo, encuentra que:

  • En 2019–2024, los sectores más expuestos a IA tuvieron crecimiento del empleo del 38%, frente al 65% en sectores menos expuestos (más lento, pero crecimiento al fin).
  • No se observan caídas netas de empleo ni de salarios en los puestos más expuestos a IA; al contrario, los salarios suben el doble de rápido que en sectores poco expuestos.
  • La productividad en sectores intensivos en IA casi se cuadruplicó (de 7% a 27%) entre 2018–2024, y el ingreso por trabajador crece 3 veces más que en otros sectores.

Conclusión: donde entra la IA no se ve, de momento, colapso de empleo, sino una reconversión hacia puestos “aumentados por IA” mejor pagados… pero que exigen nuevas habilidades.


2. La otra cara: destrucción real y muy visible en ciertas capas

Aunque el agregado se vea “positivo”, la experiencia de mucha gente hoy es de pérdida o miedo:

  • Estudios y reportes periodísticos muestran decenas de miles de despidos en 2024–2025 atribuidos directamente a IA (Microsoft, IBM, Salesforce, etc.), sobre todo en soporte al cliente, marketing, back office, desarrollo estándar y funciones administrativas.
  • Un estudio reciente con datos de nóminas en EE. UU. detecta que la IA está provocando alrededor de 13% de caída en empleos para trabajadores en etapas tempranas de carrera, sobre todo en roles de entrada que ahora se cubren con IA.​
  • Encuestas a trabajadores en 2026 indican que 1 de cada 5 conoce a alguien que perdió su empleo por IA en el último año, y alrededor del 60% cree que la IA destruirá más empleos de los que creará en el corto plazo.

Es decir: sí hay destrucción real de puestos, muy concentrada en ciertos perfiles:

  • Trabajos de oficina repetitivos (data entry, assistentes administrativos, algunos roles de RR. HH. y contabilidad).
  • Capas junior de trabajos de conocimiento (marketing, programación básica, analistas que hacían tareas muy estándar).
  • Soporte al cliente de primera línea (call centers, chats básicos).

3. ¿Cómo se reconcilian estos dos relatos?

La explicación está en tres ideas:

  1. IA no elimina “puestos” completos de golpe, sino tareas dentro de muchos puestos.
    Un empleo típico mezcla tareas automatizables (reportes, documentación, correos repetitivos) con tareas de coordinación, trato humano, creatividad, etc. La IA suele comerse lo primero antes que lo segundo.
  2. Las empresas primero dejan de contratar y reestructuran, antes de despedir masivamente.
    Datos y análisis señalan que muchos empleadores están usando IA para congelar o reducir vacantes de entrada más que para echar al grueso de la plantilla de un día para otro. Eso golpea a jóvenes y “nuevos entrantes” con más fuerza.
  3. El empleo se mueve de unas funciones a otras, y esa “migración” es dolorosa.
    Aunque en balance haya más puestos, el problema es quién puede acceder a ellos:
    • Se crean roles con requisitos nuevos (IA, datos, automatización, diseño de procesos).
    • Las personas cuyos empleos se destruyen muchas veces no tienen, hoy, las habilidades ni el tiempo ni el dinero para reconvertirse sin apoyo.

Por eso se ve a la vez: despidos reales, miedo generalizado y, en paralelo, estadísticas globales que no muestran aún un derrumbe del empleo agregado.


4. Cuatro futuros posibles: de la “coexistencia” al desplazamiento masivo

El white paper del WEF “Four Futures for Jobs in the New Economy: AI and Talent in 2030” plantea cuatro escenarios según dos variables: velocidad del avance de la IA y preparación del talento e instituciones:

  1. Co‑Pilot Economy (IA como copiloto)
    • Avance de IA gradual + fuerte inversión en habilidades.
    • La IA aumenta el trabajo humano, la mayoría de puestos siguen existiendo pero rediseñados.
    • Hay desplazamiento y “churn” (rotación), pero manejable con políticas activas.
  2. Age of Displacement (Edad del desplazamiento)
    • IA avanza muy rápido, formación y políticas no alcanzan.
    • Empresas automatizan agresivamente para competir.
    • Suben el desempleo y la desigualdad; grandes grupos quedan fuera del mercado.
  3. Supercharged Progress (Progreso supercargado)
    • Breakthroughs de IA muy fuertes, mucha innovación y crecimiento.
    • Se crean nuevas industrias y muchos empleos, pero la obsolescencia de roles actuales es muy rápida; el reto es “correr para no quedarse atrás”.
  4. Stalled Progress (Progreso estancado)
    • IA avanza de forma desigual, productividad concentrada en pocas empresas y países.
    • No hay destrucción masiva, pero aumenta la precariedad y la desigualdad, con muchos trabajos de baja calidad y salarios estancados.

El mensaje del WEF es claro: no hay un destino único. La pregunta “¿destruye o crea empleo?” se transforma en “¿a cuál de estos futuros nos estamos acercando con las decisiones de hoy?”.


5. Entonces… ¿en qué punto estamos en 2026?

Combinando PwC, WEF y otros análisis recientes:

  • No hay todavía evidencias de un colapso global del empleo por IA. En muchos países, las tasas de empleo siguen altas, y los sectores más expuestos a IA incluso muestran crecimiento de puestos y salarios.
  • Sí se ve un aumento claro en el valor de quienes ya usan IA: trabajadores con competencias de IA ganan alrededor de un 56% más que quienes no las tienen, según análisis de ofertas de empleo.​
  • La destrucción se concentra en capas y sectores específicos, con especial impacto en jóvenes y trabajos rutinarios, mientras las nuevas oportunidades se concentran en ciudades, empresas y profesionales con alto capital humano.
  • La percepción social es mucho más pesimista que los datos agregados: una mayoría de trabajadores cree que la IA eliminará más empleos de los que crea en el corto plazo, y más de la mitad teme por su propio puesto.​

En otras palabras: todavía no se cumple el “apocalipsis laboral”, pero se están acumulando tensiones que pueden derivar en un escenario de “Age of Displacement” si no se acelera el reskilling y la adaptación institucional.


6. ¿Qué oportunidades nuevas se están creando?

Algunos ejemplos claros, ya visibles en los datos de vacantes:

  • Roles técnicos de IA y datos: ingenieros de machine learning, MLOps, arquitectos de soluciones, científicos de datos, especialistas en automatización.
  • Roles híbridos “X + IA”:
    • Contadores y financieros que dominan IA para análisis masivo.
    • Marketers que usan IA para segmentar, testear y generar campañas.
    • Project/product managers que diseñan flujos de trabajo IA‑centrados.
  • Nuevas funciones alrededor de la gobernanza de IA: compliance, auditoría algorítmica, ética de IA, seguridad y privacidad.
  • Empleos en sectores “complementados” por IA: salud, educación, logística, manufactura avanzada y economía verde, donde la IA aumenta la productividad pero la ejecución sigue siendo humana.

PwC muestra que incluso en ocupaciones “altamente automatizables”, la cantidad de ofertas sigue creciendo, especialmente donde la IA se usa para aumentar (no reemplazar) el trabajo humano.


7. ¿Qué factores determinan si la balanza se inclina hacia destrucción o creación?

Tres grandes palancas:

  1. Política pública y protección social
    • Programas de reskilling/ upskilling masivos.
    • Seguros de desempleo y apoyo a transición (subsidios, créditos educativos, reconversión sectorial).
    • Regulación que incentive el uso de IA para aumentar productividad sin descargar todo el coste del ajuste en los trabajadores.
  2. Estrategia empresarial
    • Usar la IA para elevar el nivel de los puestos (que la persona pase a tareas de más valor) en lugar de recortar plantilla a la mínima expresión.
    • Invertir en formación interna y movilidad horizontal dentro de la organización.
    • Rediseñar los procesos pensando “humanos + IA” en lugar de “sustituir humanos por IA” de forma directa.
  3. Capacidad de adaptación individual
    • Aprender a usar IA como herramienta central del trabajo diario.
    • Desplazarse hacia tareas menos rutinarias y más intensivas en juicio, interacción humana y creatividad.
    • Estar dispuesto a cambiar de rol, empresa o incluso sector cuando los datos indiquen que la demanda cae estructuralmente.

8. Resumen: ¿destrucción o creación?

  • A corto plazo (hoy–próximos 2–3 años):
    • La IA sí está destruyendo y degradando puestos, sobre todo en tareas repetitivas y roles junior.
    • Todavía no hay caída masiva del empleo global, pero sí aumento del miedo y despidos visibles en ciertos sectores.
  • A medio plazo (hasta 2030):
    • Los modelos de WEF y PwC apuntan a un saldo neto positivo de empleo, con muchísima rotación: muchos puestos desaparecen, otros muchos nacen.
    • La IA tiende a hacer más valiosos y mejor pagados a los trabajadores que saben usarla y tienen competencias complementarias humanas.
  • Condición crítica:
    • Sin reskilling masivo y sin rediseño de instituciones laborales, la tendencia natural es hacia más desigualdad y riesgo de “Edad del desplazamiento”: beneficios concentrados, pérdidas difundidas.
    • Con políticas y estrategias adecuadas, es plausible un escenario “Co‑Pilot Economy”, donde la gran mayoría siga trabajando, pero en empleos más tecnológicos y relacionales.

En síntesis: la IA no es, por sí sola, una máquina de destruir empleo ni una fábrica automática de oportunidades; es un amplificador brutal de la dirección que ya exista. Donde hay inversión en talento, la curva se inclina hacia creación de oportunidades de más calidad. Donde no la hay, la misma tecnología acelera la desaparición de puestos sin ofrecer una vía clara de salida.

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