Cómo la inteligencia artificial está transformando el mercado laboral en 2026

La inteligencia artificial ya no es una promesa futura: en 2026 está reconfigurando tareas, perfiles y relaciones laborales de forma muy visible, pero desigual según país, sector y nivel educativo. El panorama no es de “extinción masiva” inmediata del empleo, sino de una transición acelerada: fuerte presión sobre trabajos rutinarios y de entrada, creación de nuevas funciones técnicas y de coordinación, y una reescritura masiva de las competencias necesarias.

A continuación se sintetizan los principales mecanismos y evidencias de cómo la IA está transformando el mercado laboral en 2026.


1. De la automatización industrial a la automatización cognitiva

La gran novedad de esta ola tecnológica es que la automatización ya no se concentra solo en tareas físicas o repetitivas, sino en trabajo cognitivo: redacción, análisis de datos, soporte al cliente, programación básica, revisión legal o contable.

  • Un estudio de MIT que modela el mercado laboral estadounidense estima que la IA ya podría automatizar tareas equivalentes al 11,7% de los empleos actuales, afectando sobre todo a finanzas, salud y servicios profesionales.
  • Los inversores y analistas esperan que 2026 sea un “punto de inflexión”, donde los primeros grandes patrones sectoriales de sustitución y reorganización de empleo empiecen a hacerse claros.​

Esto no significa que el 11,7% de los trabajadores pierda el empleo de golpe, sino que una parte relevante de sus tareas ya es técnicamente automatizable. En la práctica, las empresas tienden primero a reducir contrataciones, no reemplazar a todos los empleados de inmediato.


2. Despidos selectivos y freno a la contratación, sobre todo en tareas de entrada

En 2025 ya se observaron despidos atribuídos explícitamente a la IA, sobre todo en grandes empresas:

  • En EE. UU., cerca de 55.000 despidos en 2025 estuvieron vinculados a la adopción de IA, según la consultora Challenger, Gray & Christmas.​
  • Empresas como Amazon, Salesforce, Accenture o Lufthansa citaron la IA como factor en recortes, especialmente en soporte al cliente y funciones administrativas. Salesforce, por ejemplo, eliminó unos 4.000 puestos de soporte cuando la IA ya resolvía alrededor del 50% de las consultas.​

Además de los despidos, se está viendo algo más silencioso pero igual de importante: la reducción de vacantes de entrada. Goldman Sachs observa que muchos ejecutivos están usando la IA para frenar contrataciones en operaciones y back office, más que para despedir en masa de golpe.​

Los más afectados en esta fase temprana son:

  • Jóvenes profesionales y recién graduados, especialmente en ocupaciones tecnológicas “expuestas a IA”, donde el desempleo de 20‑30 años ha subido varios puntos más que en otros segmentos.
  • Trabajos de oficina rutinarios: data entry, asistente administrativo, ciertas tareas contables y de back office ya muestran caídas en demanda en las proyecciones de la OCDE y del Foro Económico Mundial (WEF).

3. Un equilibrio tenso: destrucción y creación de empleo

Los datos agregados apuntan a un escenario de fuerte reconfiguración, con destrucción de algunos tipos de empleo y creación de otros, más que un colapso neto del trabajo.

El informe “Future of Jobs 2025” del WEF, basado en más de 1.000 grandes empleadores (14 millones de trabajadores), proyecta que para 2030:

  • La IA y tecnologías de datos crearán unos 11 millones de empleos y desplazarán unos 9 millones, solo por ese factor tecnológico.​
  • Sumando todos los motores de cambio (tecnología, transición verde, demografía, cambios de consumo), se espera la destrucción de 92 millones de empleos y la creación de 170 millones, un saldo neto de +78 millones a escala global.​

Es decir: se destruyen muchos puestos, pero también se crean otros, y el verdadero problema pasa a ser la transición (qué tan rápido las personas se mueven de unos a otros, con qué protección y qué formación intermedia).


4. Productividad al alza… pero con “baches” de desempleo

Las proyecciones de productividad ayudan a entender por qué las empresas están empujando tanto la adopción de IA:

  • Economistas de Goldman Sachs estiman que la IA generativa puede aumentar el nivel de productividad laboral en economías avanzadas en torno a 15% una vez plenamente integrada en los procesos.​
  • El FMI calcula que la IA podría añadir hasta 0,8 puntos porcentuales al crecimiento económico en los próximos años, pero avisa que el impacto sobre el empleo puede sentirse “como un tsunami” y que la mayoría de países y empresas “no están preparados”.​

En el corto plazo, esos saltos de productividad suelen venir acompañados de:

  • Un aumento temporal del desempleo (se estima un alza de alrededor de 0,5 puntos porcentuales en economías avanzadas durante la transición, en los escenarios de Goldman Sachs).​
  • Una caída de la demanda de ciertos trabajos intermedios, mientras aún no crecen a plenitud las nuevas ocupaciones.

5. Qué trabajos se están automatizando y cuáles se están reforzando

Ocupaciones con mayor riesgo de automatización parcial o total

Estudios del WEF, la OCDE y varios think tanks muestran especial vulnerabilidad en:

  • Tareas administrativas y de oficina (secretariado, data entry, soporte administrativo estándar).
  • Soporte al cliente rutinario (call centers, chat de atención básica).
  • Segmentos de contabilidad, recursos humanos y finanzas con trabajo repetitivo.
  • Parte de la programación y testing estándar, gracias a asistentes de código.
  • Algunas capas de análisis básico de datos y reporting.

Un informe del Tony Blair Institute, por ejemplo, estima que, extrapolando ritmos históricos de sustitución tecnológica, entre 1 y 3 millones de empleos podrían ser desplazados solo en una economía avanzada a largo plazo, pero subraya que el efecto neto dependerá de la creación de nuevos roles y sectores.​

Ocupaciones y sectores que crecen o se transforman al alza

Al mismo tiempo, se observa aumento de demanda en:

  • Especialistas en IA y machine learning, ingenieros de datos, arquitectos de soluciones de IA.
  • Ciberseguridad, redes, infraestructura digital y MLOps, necesarios para operar sistemas de IA en producción.
  • Roles híbridos: product managers de IA, “prompt engineers”, diseñadores de experiencia de usuario asistida por IA, líderes de transformación digital.
  • Trabajos ligados a la economía verde y a la transición energética, que se benefician de la IA para optimizar operaciones pero exigen mucha presencia física (instalación, mantenimiento, logística).​
  • Sectores intensivos en interacción humana difícilmente automatizable: salud, cuidados, educación personalizada, psicología, trabajo social.

La OCDE, analizando vacantes en 10 países, encuentra que en establecimientos más expuestos a IA aumenta la demanda de habilidades relacionadas con producción, tecnología y habilidades físicas, sugiriendo efectos de productividad que crean más trabajo para perfiles no automatizables en la misma empresa.


6. Transformación profunda de las competencias requeridas

Más que “saber programar IA”, la gran mayoría de trabajadores se verá afectada por cambios en el mix de competencias dentro de su rol.

  • El informe de la OCDE sobre “AI and the changing demand for skills” muestra que en ocupaciones expuestas a IA, pero que no requieren habilidades especializadas de IA, ha aumentado notablemente la demanda de habilidades emocionales, cognitivas (razonamiento, resolución de problemas) y digitales en general.
  • Sin embargo, cuando la exposición a IA es muy alta, empieza a observarse una caída en la demanda de algunas competencias digitales generales (por ejemplo, ofimática avanzada o cierta programación), porque la propia IA asume parte de esas tareas.

El WEF cuantifica este cambio:

  • Se estima que cerca del 40% de las competencias esenciales para trabajadores actuales cambiará de aquí a 2030.
  • Las habilidades de crecimiento más rápido: IA y big data, redes y ciberseguridad, alfabetización tecnológica, y pensamiento creativo.
  • También se revalorizan la resiliencia, la adaptabilidad y la capacidad de aprendizaje continuo.

7. Cómo ven las empresas la transición (2025–2030)

Las encuestas del WEF a grandes empleadores dan una fotografía clara de la estrategia corporativa:

  • Aproximadamente la mitad de las empresas planea reorientar su modelo de negocio alrededor de la IA.
  • Dos tercios esperan contratar talento con habilidades específicas en IA.
  • En torno al 40% prevé reducir parte de su fuerza laboral conforme la IA automatice tareas.
  • Entre el 77% y el 85% declara que la “upskilling” (recapacitación) es su principal herramienta para gestionar la disrupción, y muchas planean trasladar personal a roles en crecimiento en lugar de despedirlo directamente.

Además, el WEF proyecta un cambio claro en el reparto de tareas:

  • Hoy, alrededor del 47% de las tareas las realizan principalmente humanos; para 2030 se espera que bajen al 33%. La automatización (IA, robots, software) pasaría a realizar cerca del 34% de las tareas.​

Esto refuerza la idea de que muchas ocupaciones no desaparecen, pero sí se “reparten” de otra forma entre humanos y máquinas.


8. Desigualdad y geografía: quién gana y quién pierde

La transformación no se distribuye de manera uniforme:

  • Países y regiones con mayor capital humano, infraestructura digital y sistemas de formación continua tienden a capturar más beneficios de productividad, atrayendo inversiones en IA.​
  • En cambio, regiones con sistemas educativos más débiles, alta informalidad y poca protección social corren mayor riesgo de que la IA amplíe brechas de desigualdad, tanto entre personas como entre territorios.
  • Dentro de cada país, los trabajadores con educación superior y alta capacidad de adaptación suelen beneficiarse (mejores herramientas, mayor productividad, salarios potencialmente mayores), mientras que quienes tienen competencias rutinarias y poco margen de reentrenamiento afrontan más riesgo de desplazamiento.

Para América Latina y economías emergentes, esto plantea un doble reto: no quedarse atrás en adopción de IA (perdiendo competitividad) y a la vez construir capacidades educativas y de protección social para amortiguar el choque laboral.


9. Qué significa todo esto para un profesional en 2026

Al aterrizar la foto de 2026 a nivel individual, se observan algunas líneas estratégicas claras:

  1. Aceptar que la IA será tu “colega de trabajo”, no un proyecto puntual
    En la mayoría de ocupaciones de servicios, la IA se está integrando como copiloto para redactar, analizar, resumir, programar o atender clientes. Resistirse a usarla equivale a ser menos productivo que la media.
  2. Orientarse a complementar, no competir, con la IA
    Cuanto más rutinarias y previsibles sean tus tareas, mayor riesgo de automatización. Las ventajas humanas están en:
    • Juicio, contexto y toma de decisiones con incertidumbre.
    • Interacción humana compleja (negociar, persuadir, cuidar, enseñar).
    • Creatividad, diseño de soluciones, estrategia.
    • Ejecución física en entornos no estandarizados (trabajos de campo, oficios especializados).
  3. Invertir en alfabetización de IA y habilidades transversales
    Incluso sin ser ingeniero:
    • Entender qué puede y qué no puede hacer la IA.
    • Aprender a “orquestar” sistemas de IA (prompts, flujos de trabajo, automatizaciones básicas).
    • Fortalecer pensamiento crítico, comunicación escrita/oral y gestión de proyectos.
  4. Planificar transiciones de carrera con anticipación
    Profesiones centradas en tareas administrativas rutinarias, soporte básico o análisis estandarizado deberían, en 2026, estar ya trazando un plan de reconversión gradual hacia:
    • Roles híbridos donde la IA amplifique tu experiencia (p. ej., consultoría especializada con IA como apoyo).
    • Sectores en crecimiento (salud, educación personalizada, economía verde, ciberseguridad, datos).
    • Funciones de coordinación, supervisión, diseño de procesos y liderazgo de equipos apoyados por IA.

10. Conclusión: 2026 como inicio de una década de reajuste, no de colapso

En 2026 la IA está transformando el mercado laboral sobre todo a través de tres vectores:

  • Reconfiguración de tareas dentro de los puestos existentes: la IA asume partes rutinarias del trabajo cognitivo, elevando la productividad de quienes se adaptan y dejando obsoletos roles altamente rutinarios.
  • Cambio acelerado en las competencias demandadas: se disparan la demanda de habilidades en IA/datos, ciberseguridad y alfabetización digital, junto con competencias humanas difíciles de automatizar, mientras algunas habilidades digitales intermedias pierden valor relativo.
  • Transición tensa pero potencialmente positiva en el agregado: se destruyen empleos específicos, se generan otros nuevos, y el resultado neto puede ser más empleo y más productividad, siempre que haya políticas activas de formación, protección social y reconversión profesional.

La diferencia entre que esta transformación mejore la calidad de vida o agrave la desigualdad dependerá menos de la tecnología en sí y más de cómo reaccionen gobiernos, empresas y trabajadores: cuánto se invierta en formación, en rediseñar las instituciones laborales y en usar la IA para ampliar oportunidades, no solo para recortar costes.

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